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Por Movimiento por el Agua y la Vida

El 31 de agosto de 2019, la actual alcaldesa de Bogotá, Claudia López, presumía de haber firmado un compromiso con las comunidades para defender el humedal de Tibabuyes: “¡Quieren acabar con el Humedal Tibabuyes pero aquí estamos para defenderlo! Están acabando con su función ecológica, sustituyendo el pasto por canchas sintéticas y cemento. Firmamos el Pacto por los Humedales porque tienen derechos y vamos a hacerlos respetar”, trinaba López todo orgullosa. La entonces candidata decía oponerse al Plan de Ordenamiento Territorial de Enrique Peñalosa y decía comprometerse a defender el humedal y convocar a la comunidad para vigilar lo que se hiciera en estos espacios claves para la estructura ambiental de la capital del país.

El 1 de enero de 2020, cuando Claudia López tomó posesión, las agresivas obras del acueducto de Bogotá en el Humedal de Tibabuyes llevaban un avance del 20% al 40% aproximadamente. Hoy, en pleno mandato de López, ya llevan más del 70% de avance, lo que, según la organización de base Somos Uno, es un “ecocidio por la ejecución de mega obras anti ecológicas e ilegales sobre este ecosistema que han costado más de sesenta y cinco mil millones de pesos y que le han inyectado más de 25.000 toneladas de cemento al humedal más grande de Bogotá”.

El Movimiento por el Agua y por la Vida ha querido conocer bien la lucha en defensa de uno de los principales humedales que sostiene la ya precaria estructura ambiental de Bogotá. Para ello hemos hablado con Sofía Castillo, abogada y promotora de los derechos de la naturaleza de Somos Uno, un colectivo autogestionado que hace un trabajo intenso y continuo de educación, sensibilización, activismo y acción legal desde 2014.

Descargarse la Denuncia de Irregularidades de Somos Uno

“No es capricho de la comunidad ni de Somos Uno exigir que no se construyan obras que propicien la recreación activa y la movilidad [el llamado Parque Lineal Conexión Corredor Ambiental Juan Amarillo] sobre el humedal de Tibabuyes, sobre sus zonas inundables, pues este tipo de modelo de ciudad viene afectando gravemente a las dinámicas de este ecosistema y a las comunidades que viven cerca de él”, explica Castillo.

Tibabuyes es uno de los 15 humedales con los que cuenta Bogotá y uno de los 11 que tienen la calificación de sitio Ramsar [máxima figura internacional sobre su importancia ambiental]. Si lo consideramos en espacio, Tibabuyes cubre 222 hectáreas de las apenas 727,06 hectáreas de humedales declarados como Parques Ecológicos Distritales de Humedal (PEDH). Según la Contraloría General de la República, en los últimos 50 años Bogotá ha perdido ¡49 mil hectáreas! Sólo nos queda un 1.45% del área original de humedales.

“El proyecto de Parque Lineal y las acciones del Acueducto comenzaron en 2016 con la administración de Enrique Peñalosa”, recuerda Sofía Castillo, quien se lamenta de la vergonzosa actitud de la actual alcaldesa. “Muchos ciudadanos y ciudadanas la creímos cuando vino acá y firmó el pacto por los humedales. Luego, comprobamos lo poco que vale la palabra de un político”. De hecho, Claudia López ha criminalizado a los ciudadanos y ciudadanas que defienden el humedal y que fueron desalojados de un campamento de protesta en Suba el pasado 9 de agosto de forma violenta por la Policía y el ESMAD. Según la alcaldesa, son “vándalos”. Para la comunidad guardiana del humedal, quien “verdaderamente vandaliza el humedal son las empresas constructoras, los servidores públicos que propiciación, permitieron y aún alcahuetean la supremacía de los intereses económicos de unos particulares, de la mano de la clase política, a costas del camino a la extinción de los ecosistemas de humedal en la capital del país» Ahora, la Alcaldía presenta su nuevo Plan de Ordenamiento Territorial que “sigue suponiendo un ataque a la salud de la ciudad y un proyecto al servicio de los intereses económicos que va a suponer gentrificación, más zonas para edificios, un ataque a las dinámicas barriales y una nueva agresión a la estructura ecológica principal de la ciudad”.

Para Somos Uno, lo que ocurre en Tibabuyes es sólo un ejemplo de las lógicas políticas y económicas que atentan contra el agua y la vida. Por eso, han constituido una Veeduría Ciudadana sobre los [llamados] Corredores Ambientales en los humedales y cerros de Bogotá y comparten información y estrategias con otros procesos en el país porque, como explica Sofía Castillo, “es como un ‘concierto para delinquir en contra de la estructura ecológica principal, y la salud de la ciudad , esta forma de actuar sistémica de la clase política y económica”.

No hay buenas noticias en el marco del Estado. Hay leyes, marcos de protección, planes de manejo de cada humedal… pero “no se cumplen”. Aún así, Somos Uno combina la acción comunitaria con la acción legal y ya han presentado una Acción de Nulidad sobre uno de los permisos de ocupación de cauce, una Acción de Cumplimiento y dos querellas policivas, junto con otras organizaciones como Yo soy Humedal, Colectivo Raíz o el Campamento por la vida y el territorio. Todo va extremadamente lento, pero como explica Sofía algo ya está claro, a nivel técnico y legal, hace mucho tiempo este tipo de intervenciones duras en los humedales está prohibido. Todo, por lo tanto, es ilegal (de hecho la justicia ya consideró en 2018 como nulo el decreto 565 de la administración Peñalosa que autorizaba las obras en el humedal). “Nuestra lucha, por tanto”, explica la abogada, “es por la verdad y la justicia… y la rabia y la tristeza por ver esos incumplimientos, esas mentiras de la clase política, la canalizamos para seguir y seguir… que sea la presión comunitaria, el tejido social, el que lo pare [el ecocidio] y que cambie la consciencia de quienes actúan en contra del equilibrio que sustenta la vida sana y digna”.